lunes, 1 de junio de 2009

RECUERDOS DEL PASADO


Se detuvo vacilante en la bifurcación del camino y se tomó su tiempo para decidir cuál sería la ruta apropiada que debía seguir. Aquí no había carteles indicadores y un poco más adelante cualquiera de las sendas comenzaba a introducirse entre el abigarrado follaje que pugnaba por recuperar el terreno perdido en alguna oportunidad no muy lejana.
El caminante se sentó cansadamente sobre un tronco caído y luego de beber un poco de agua, dejó que su vista se perdiera entre aquel oleaje verde y oloroso donde la magnanimidad de la naturaleza le ofrecía el cálido remanso de sus hijos. Esta comunión con los sentidos aunaban al hombre con el medio que lo rodeaba en un rito antiguo, sublime, donde una cascada de sentimientos fluía incesante desde sus entrañas e inundaba el éter con las cálidas vibraciones de su frescura.
Desde la Madre Tierra se elevó un hálito mineral y profundo sacudiendo las fibras interiores de aquel cuerpo cansado y encendiendo la chispa eterna de la creación que se manifestaba por doquier en la plenitud de aquel paisaje virgen, mientras la tarde ocultaba su esfera radiante tras el verde cortinado de los árboles.
Al hombre le parecía mentira que estuviera allí con un propósito tan manifiestamente opuesto a la canalización de sus propios deseos. Pero era su trabajo. La compañía constructora, ese monstruo gigantesco cuyos innumerables brazos hacían y deshacían según contaran sus intereses, no había vacilado en ordenar el aniquilamiento del ecosistema para poner en marcha el proyecto de construir sobre la futura tumba natural, los cimientos de una gran autopista a través de la cual se comunicarían las más importantes ciudades del país. Un gran adelanto, decían. Una gran ventaja, se ahorraría tiempo y se ganaría dinero...
Y lo habían enviado a él y a su equipo para evaluar los terrenos, para determinar posiciones, para calcular distancias entre titánicas columnas de hormigón y para darse cuenta que irremediablemente iba a ser parte de una destrucción indiscriminada y materialista donde la naturaleza quedaría relegada a un espacio aéreo vacío y gris.
El hombre se sintió culpable aunque no era más que un ínfimo engranaje de aquella máquina infernal llamada progreso. Hubiera querido marcharse de allí para no tener que cumplir con su cometido, o quedarse para seguir disfrutando de esa porción del Edén, pero como no podía hacer ambas cosas al mismo tiempo, un cúmulo de sentimientos comenzó a ahogarlo y veló sus ojos en el crepúsculo de estío que estaba a punto de ser mancillado por las absurdas estadísticas que escupían las computadoras sin cesar.
Se levantó sin ganas y decidió volver sobre sus pasos para reunirse con sus compañeros. No miró hacia atrás. Decidió llevar grabada en su memoria la magnífica postal que mañana sería un recuerdo del pasado.

26 comentarios:

mari dijo...

Es cierto...el progrso juega malas pasadas y nos priva de nuestro tesoro mas preciado que es la naturaleza ,pero la naturaleza es muy sabia y poco ha poco se cobra su venganza con esas desgracias climatologicas que arrasan con pueblos enteros,no nos podemos quejar donde las dan las toman...

Pero por otro lado yo personalmente le tengo que dar gracias al progreso, sin el no podria leer tus relatos,ni descubrir el tesoro que tengo en el otro lado del mundo,tu Lili, tu eres mi tesoro!!!!!

Un besazo...

MAJECARMU dijo...

Magnífico el relato en su alta y culta expresión..!

Tremenda la elección del protagonista: SER O NO SER..arriesgando el TENER..!

Nos llevas a desarrollar la empatía por el hombre y sus circunstancias..Nos llevas a valorar lo fundamental por encima de lo material..!

Enhorabuena LILIANA..!
UN ABRAZO MUY FUERTE
M.Jesús.

Charly T. dijo...

Es increíble pero le ponés magia hasta a un problema serio como es la predación de la naturaleza. Tocás la sensibilidad de quien te lee de manera justa, sin dramatismo pero con una carga de responsabilidad y amor estupendas.
¡Felicitaciones una vez más Lili!
Muchos cariños.

Liliana G. dijo...

Mari ¡qué bonito sentimiento! Tenés razón amiga, sin el progreso no nos hubiéramos conocido nunca, no hubiéramos creado este mundo de manos unidas y corazones alerta...
¡Muchas gracias por tan acertado comentario!
Un beso gigante.

Liliana G. dijo...

Magnífica es la forma en que has interpretado el texto, M. José. Es bien cierto que el hombre nació para predarse a sí mismo y a su entorno, pero el destello de su corazón va más allá del desenfreno alocado que el mundo le impone.
Siempre, siempre, hay quien se detiene a pensar y a honrar la vida...
¡Gracias de todo corazón!
Cariños.

Liliana G. dijo...

Éso es lo que trato Charly, no soy yo quien debe decir si lo he logrado o no. Me nutro de ustedes, la gente que me lee y me deja en este sitio la sabiduría que siempre falta.
¡Simplemente, gracias!
Un abrazo inmenso.

Anónimo dijo...

Tus relatos no quedan en el mero escribir sin decir cosas, se abren a un entendimiento universal, tienen sabiduría porque dejan un mensaje. Éste particularmente, toca por su continua vigencia.
Un cariño, Lili.
Marcos

(Me parece que me tengo que abrir una cuenta blogger, jajaja)

Liliana G. dijo...

Creo que escribir es, precisamente, dar a conocer las cosas que nos mueven a hacerlo.
Lo que amamos, lo que sentimos, lo que añoramos o soñamos, aflora y se hace palabra con la intención de ser comprendido.
Gracias Marcos, un abrazo de oso.

(La verdad que podrías abrir una cuenta, aunque más no sea para tener un ícono. Total ya sé quién sos, jajaja)

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Yo sí te digo que lo has logrado Liliana.

Maldito progreso, me repito muchas veces.

El hombre va a contracorriente, o debe ir.

Un abrazo.

Liliana G. dijo...

Verdad Javier que muchas veces me lo planteo, caso contrario no hubiera salido este relato.
Y también me planteo de qué sirven tantos adelantos si vamos a terminar sabiendo lo que es un árbol o un elefante porque lo veremos por Internet si las cosas siguen así. ¿Y la esencia de la nauraleza dónde quedará entonces? Tal vez en algún viejo archivo...

Gracias Javier, un fuerte abrazo, amigo.

esteban lob dijo...

Hola Liliana:

Siempre pienso en el marco de la habitual supuesta pugna entre la ecología y lo que llamamos progreso, que el mundo sería muy distinto sin tanta profanación a la naturaleza. Pero por otro lado, como crecemos en la cantidad de sus habitantes más allá de lo imaginable, también considero que no nos podemos quedar atrás sin nuevas super carreteras ni nuevas opciones de trabajo. Es mi guerra interior.

Cariños.

Liliana G. dijo...

Comprendo y comparto tu opinión Esteban, claro, no podemos estancarnos tampoco, de ningún modo. Pero lo ideal sería que seamos más racionales, que si deforestamos porque vamos a hacer una carretera, pues que entonces repongamos lo que he hemos arrasado. Yo sé que el equilibrio palara lograrlo es frágil como una pluma, pero si sólo se intentara...
Un beso y mil gracias por tu comentario, querido amigo.

Nirvana dijo...

A fuerza de ser poco original debo decirte que tu preocupación por el medio ambiente es la preocupación de muchos, lamentablemente no de todos, de los que tienen en sus manos revertir esta situación pero no lo hacen.
Pero más allá de eso la forma de plantear el problema en este relato, como no podía ser de otra manera, se convierte en poesía y toca el alma. Transporta al lugar, uno se sumerge en esa "magnanimidad de la naturaleza" y termina siendo parte. ¡Excelente, Lili!
Un beso grande.

Liliana G. dijo...

Ésa es la idea Nirvana, que nos toque para ser parte, que nos involucre y nos interese, luego cada uno lo resuelve desde su propio lugar...
¡Muchas gracias amiga!
Un beso muy grande.

Linus dijo...

Vaya relato, pues de cuento no tiene nada. Dices las cosas de una manera que todo parece poesía aunque toques temas tan serios como el que tocas aquí. No me dejas de maravillar.
Un abrazo.

Francisco J. Gil dijo...

Y así es la vida con sus errores y aciertos, danza el hombre y el tiempo y la Tierra los ve danzar y a veces ríe sólo a veces...
otras llora...
besos x 10
hs

MAJECARMU dijo...

Mis recuerdos y mi apoyo para esa poetisa llena de sensibilidad y sabiduría..!

Un abrazo muy fuerte.
M.Jesús

MAJECARMU dijo...

Mis recuerdos y mi apoyo para esa poetisa llena de sensibilidad y sabiduría..!

Un abrazo muy fuerte.
M.Jesús

MAJECARMU dijo...

Mis recuerdos y mi apoyo para esa poetisa llena de sensibilidad y sabiduría..!

Un abrazo muy fuerte.
M.Jesús

Liliana G. dijo...

Las cosas se pueden decir de mil maneras, entonces ¿por qué no decirlas con poesía?
Muchas gracias Linus.
Un gran cariño.

Liliana G. dijo...

Aaaah, Paco, siempre dispuesto a emocionarme, querido amigo. Me han encantado tus palabras, cuánta razón...
¡Gracias de todo corazón!
Un besote.
sp

Liliana G. dijo...

¡Qué lindo M. Jesús que te acuerdes de pasar para saludar!
¡Gracias amiga!
Muchos besos.

Liliana G. dijo...

Como se te ha escapado dos veces el comentario, no te voy a despreciar ninguno...
¡Gracias!
Besos.

Liliana G. dijo...

¡¡Uuuh, no me había dado cuenta que eran tres veces...!! Jajaja
Gracias igual, debe ser el ímpetu con que lo has escrito.
Besotes.

Laury dijo...

Hola amiga, creo que es asi, una de cal y una de arena, el progreso avanza, pero por la comodidad que nos depara, destruye también el medioambiente y suma dificultades a futuro.
Un Abrazo.

Liliana G. dijo...

Sí, Laury, vos lo sabés mejor que nadie. Pero esta es la "ley de la selva de cemento", donde como digo en el cuento, estamos supeditados a los números que escupen las computadoras y parece que no tendremos un juicio justo.
Mil gracias,amiga.
Un cariño.