domingo, 15 de marzo de 2015

Desenlace





Con el desconcierto que le inundaba los sentidos, caminó como un autómata, sin rumbo. Necesitaba poner distancia entre él y el apartamento de Elisa, perderse en la noche, burlar las luces que lo acosaban y acusaban. A lo lejos escuchó las sirenas de la policía, pero no se preocupó, con las manos metidas en los bolsillos apuró el paso. Llovía y hacía frío, un frío que ni siquiera lo rozaba. Cuando amaneció, se percató de que se había dormido con la ropa puesta sobre la cama tendida, ni siquiera recordaba cómo había logrado llegar a su casa. De improviso, una andanada de golpes secos en la puerta lo despabiló. Escuchó que vociferan su nombre y que la entrada de los uniformados era cuestión de segundos. Se incorporó de un salto y atinó a escapar por la ventana que daba al parque de Villarreal. Los recuerdos se entrecortaban como su propio aliento durante la corrida. Pensó que Elisa y su amante se lo merecían. No se arrepintió de haberlos dejado desnudos e inmóviles, mirando el infierno con los ojos contraídos de los muertos.



Mención de Honor de Cuento Policiaco Hiperbreve
Concurso Internacional de Microficción “Garzón Céspedes” 2012, España / México.


28 comentarios:

Rodolfo de Jesús Cuevas dijo...

Saludos, apreciada Liliana:

Excelente microrrelato éste. Mas que una Mención de Honor, lo creo merecedor de un Gran Premio, el cual, desde mi cerebro y corazón, le otorgo.

Gracias del alma, apreciada amiga y hermana, por tus siempre gratas visitas y comentarios, para mí, constituye un lujo recibirlas.

Abrazos muy tiernos y deseos de que estés siempre bien y en salud.

Esteban dijo...

Sobrecoge este relato con vistas al infierno, por lo que resulta hasta aleccionador para que nunca contemplemos la venganza y dejar suelta la ira como una opción.
Un fuerte abrazo, amiga.

Marymar dijo...

¡Hola Liliana! Hacía tiempo que no pasaba por tus blogs, tuve un problema con mi cuenta que había desaparecido.
Me da gusto encontrarme de vuelta para disfrutar cuentos como este, tan corto y tan dibujado.

Besos.

Lapislazuli dijo...

Muy bueno- Dicen que la venganza es dulce
Abrazos

ZEDIECK dijo...

¡Felicitaciones, Liliana! Tu cuento de microficción policíaca es excelente, si no lo fuera, no podría haber ganado una distinción tan lograda en el Garzón Céspedes.

Te envío un fuerte abrazo.

RECOMENZAR dijo...

intensa mujer me agrada mucho leerte

Charly T. dijo...

Inquietante, el lector no se imagina un final como este, es lo que le da mayor emoción a este cuento.
Felicitaciones Lili!!!!

Un montón de abrazos.

Liliana G. dijo...

Muchas gracias, Rodolfo, por tu valoración del cuento, no es un género que me atraiga demasiado, por eso mismo fue un desafío haber podido llegar a esta Mención.

Un cariño inmenso, querido hermano.

Liliana G. dijo...

Es cierto, Esteban, no hay nada más dañino que la venganza y todo lo que lleva aparejado con ella: el odio, la amargura, el resentimiento y hasta la muerte.

Gracias, querido amigo. Un fuerte abrazo.

Liliana G. dijo...

Hola Kiki, me alegro que hayas recuperado la cuenta de Google, en una oportunidad no sólo perdí la cuenta sino el blog.

Gracias por seguir estando presente.
Un cariño grande.

Liliana G. dijo...

No sé, Lapislazuli, creo que la venganza es como una trampa de la vida, se muestra dulce pero resulta amarga. No vale la pena gastar energías en dañar a otros, es preferible transformarla en amor y repartirlo por doquier :)

Muchas gracias, amiga.

Besos

Dyhego dijo...

Le sentó muy mal a ese tipo la infidelidad...
Me ha gustado, Liliana.
Felicidades y cariños.

Liliana G. dijo...

Gracias, ZEDIECK, como he dicho más arriba,fue un desafío escribir sobre un tema policial, aún así lo hice y valió la pena :)

¡Gracias!

Un abrazo.

Liliana G. dijo...

Mil gracias, Mucha, es toda una distinción :)

Cariños.

Liliana G. dijo...

¡Muchas gracias, Carlos! Deberías abrir un blog para publicar los excelentes y refinados cuentos has escrito.

Un fuerte abrazo, querido amigo.

Liliana G. dijo...

Es verdad, Dyhego, jajajaja

¡Gracias!

Cariños a troche y moche (ahora que me acordé de esta antigüedad, voy a aburrir de tanto decirla)

PEPE LASALA dijo...

Muy buen relato Liliana. La venganza no es buena compañera. Un fuerte abrazo y buen fin de semana. @Pepe_Lasala

Marcos dijo...

Me gusta tu cuento, hasta el final no se sabe de quién y por qué huye el personaje. Crear intriga en un relato tan corto es todo un logro.
Felicidades por el premio.

Abrazos apretados, Lili.

Humberto Dib dijo...

Muy bueno, merecedor de la mención y algo más, pero en los concursos todo puede pasar.
Un abrazo.
HD

tecla dijo...

¡¡¡Pero qué bueno, Liliana!!!!
Un final espléndido, no me extraña que te lo hayan premiado.

Liliana G. dijo...

Hola, Pepe. Es cierto, la venganza siempre termina doliéndonos y es un esfuerzo que podríamos utilizar en algo positivo.

Muchas gracias, amigo. Besos.

Liliana G. dijo...

Gracias, Marcos, celebro que te parezca un buen cuento.

Un fuerte abrazo.

Liliana G. dijo...

Nada más cierto, Humberto, independientemente de este cuento, y hablando en general, los concursos son una caja de sorpresas; es lógico, el trabajo que le gusta a un jurado, puede no gustarle a otro...

Gracias por tu opinión.

Abrazos

Liliana G. dijo...

¡Hola Tecla! Siempre es un placer encontrarte en mis blogs. Gracias por tu entusiasmo :)

Besos y abrazos.

Carlos Reyes dijo...

Wow. La última frase: "mirando el infierno con los ojos contarídos de los muertos" genial. Felicitaciones!

Liliana G. dijo...

Muchas gracias, Carlos, bienvenido también a "Cuentos...".

Un abrazo grande.

Linus dijo...

Tienes un gran manejo de las palabras y un dominio de las imágenes que vas creando, que son maravillosos.
Enhorabuena Liliana.

Liliana G. dijo...

Gracias, querido Linus, las imágenes literarias lo dicen todo, es importante prestarles la debida atención.

Un fuerte abrazo.