miércoles, 26 de mayo de 2010

EL ENCUENTRO

La mujer de la foto sonreía. Quien la estaba observando, no se reconocía en ella, ésta, por el contrario, tenía dibujado en su semblante, el rictus amargo de la eterna espera.

Encorvada por el peso de la soledad, intentaba atrapar aquella imagen de antaño, cuando aún tenía esperanzas y le sobraba vida. Le dolió el presente en el recuerdo, y trató de asirse a los últimos maderos de su naufragio.

Sola y despojada, en un esfuerzo por ser la otra, recibió el prodigio del encuentro, mutando su rostro actual, melancólico y gris, por aquel otro de la foto, donde se percibía la magia del amor.

No fue un milagro, se había encontrado consigo misma, y con ella, se había aliado con el pasado para forjar su futuro...

46 comentarios:

Antonio Misas dijo...

Me encanta!
Uno nunca sabe dónde se perdió y en que momento se va a volver a encontrar y por qué motivo y ni siquiera si quiere volver al buen camino. Pero esta regresión en futuro para recuperarse bien merece la pena, bien merece este escrito. Fantástico, es la vida.

Abrazos

Mary dijo...

Siempre hay algo o alguien que te hace sonreir,que te hace volver...Precioso Lili.

Tu con tus escritos siempre me haces sentir bien,GRACIAS¡!

Un beso.

Silencios de poesía (Mari) dijo...

Se había encontrado consigo misma, se alió con el pasado para construir un futuro. Muy bueno Liliana, me ha encantado tu microrrelato amiga, sólo se necesitaba a ella misma, ser su propia aliada y, poder mirar al futuro, teniendo su pasado en paz.
Estupendo Liliana, todo un placer leerte.

Muchos besos y abrazos.

MAJECARMU dijo...

Qué bueno encontrar un buen recuerdo del pasado,que generoso se refleja en nuestro interior y se produce el milagro..!!

Ese encuentro es un milagro, natural, como la naturaleza,que se mira en sus rios y en sus mares siempre renovada..!

Mi felicitación por tu claridad y tu capacidad para crear en cualquier instante..!!
Mi abrazo inmenso de letras cálidas,Liliana.
M.Jesús

Rosario dijo...

Muy bonito Liliana, siempre vivimos con el pasado y el presente al mismo tiempo y el futuro se forja con la misma rapidez.
Tu entrada lo demuestra estupendamente.
Un abrazo fuerte amiga, desde mi librillo.

Nirvana dijo...

Reconciliarse con el pasado asegura el encuentro de un futuro promisorio basado en el conocimiento y en la entrega de uno mismo.

Maravillosoo relato, Lili, una vez más demostrás que en unas cuantas líneas bien escritas, se pueden decir muchas cosas.

Un beso gigante, genia!

Rodolfo Cuevas dijo...

Saludo, mi querida Lili:
Hizo lo correcto: aceptarse a sí misma y, al hacerlo, acabó con aquel dilema existencial que la socavaba. "Yo soy yo y mis cicunstancias" y, según que transcurre el tiempo, "debo ir abandonando, con donaire, las cosas de la juventud". Muy buen relato, hermana Lilí, me fascinó
Para ti, abrazos tiernos y cálidos.

Alís dijo...

Hermoso.

Ningún reencuentro puede darnos más vida que el que experimentamos con nosotros mismos.

Creo que volveré por aquí. Bueno, lo sé.

Liliana G. dijo...

Es verdad, Antonio, no sabemos que debemos encontrarnos a nosotros mismos hasta que necesitamos hacerlo, y llegado el caso, tampoco sabemos cómo hacerlo. Como bien has dicho, es la vida...

Gracias :)

Un abrazo de oso.

Liliana G. dijo...

Lo bueno de hacerte sentir bien, es que siempre vas a volver, Marita, y eso me encanta porque seguiremos compartiendo sonrisas...

Gracias, dulce de leche ;)

Besotes.

Liliana G. dijo...

Es justamente eso, Mari (Silencios), tenerse a uno misma y saberlo, es dar un paso adelante cada vez que lo necesitamos. Muchas veces, las cosas más importantes, las tenemos tan a la vista que por eso mismo no las vemos.

Muchas gracias, querida amiga.

Besos y abrazos.

Liliana G. dijo...

Así es Ma. Jesús, el milagro consiste en verse tal cual es uno, aceptándose en esas imperfecciones propias de ser humano, pero revalidando cada una de ellas en la voluntad del cambio...

Gracias de todo corazón, amiga mía.

Un cariñosísimo abrazo.

Liliana G. dijo...

Así es, Rosario, pasado y presente se aúnan para forjar ese futuro inmediato. Bien podríamos decir que en nosotros convergen todos los tiempos y estamos preparados para darles forma.

Gracias, querida Rosario.

Un beso grande.

Liliana G. dijo...

Parecería que "reconciliarse con el pasado", suena a imposible, pero en realidad, no debería serlo, pues no se puede cambiar lo que ya ha sido, de modo que lo único que nos queda es aceptarlo. Esa aceptación es la reconciliación tan anhelada y está basada en el hecho indiscutible de que no hay marcha atrá para ese cambio...

Gracias, Patricia :)

Besotes.

Liliana G. dijo...

Hola, mi querido Rodolfo. Muy ciertas tus palabras, "ser uno, con sus circunstancias", es un hecho que nos redime de nuestro pasado, cualquiera que este haya sido, la imposibilidad de cambiarlo, empuja a la aceptación, y ésta a la superación.

Muchísimas gracias, amigo mío.

Un beso inmenso y un fuerte abrazo.

Liliana G. dijo...

Es verdad, si no nos damos vida a nosotros mismos ¿quién más puede hacerlo? Para poder estar bien con los demás, debemos comenzar por nosotros...

Bienvenida, Alís, aquí te dejo la puerta entreabierta para que puedas pasar cada vez que quieras :)

Muchas gracias.

Un cariño.

Manolo Jiménez dijo...

A veces es necesario sentarse y mirar atrás, adelante, respirar hondo...

y salir a flote.

Abrazos.

Charly T. dijo...

Excelente, mi querida amiga. Un cuento con el respaldo de la verdad, de esa verdad que muchas veces no queremos ver por miedo a que nos lastime.

Cuando te digo que tus cuentos cada vez son mejores, lo digo con conocimiento de causa.

Un fuerte abrazo.

Antoñi dijo...

¡Hola, Liliana! vuelvo a reincorporarme y lo hago con tus divinas palabras que me traen de vuelta a una realidad que me gusta, espero no ser tan imperecedera y no perderlas de vista nunca más...
Gracias amiga por seguir acompañándome...
Tu relato de hoy es una gran lección de vida; no somos nada, sin lo que fuimos, hay que conjugar los tiempos del pasado para poder vivir el tiempo presente y así escribir correctamente el futuro...
Besos

Juan Sin Nombre dijo...

Estupendo relato, donde el pasado golpea la puerta de los sentidos para avisarles que allí, también estamos, hoy, mañana y siempre.

Un beso grande, amiga del alma.

Mistral dijo...

Casi siempre nos encontramos con nosotros mismos cuando dejamos de buscarlo.

Me gustó tu relato

Besos

Liliana G. dijo...

Es verdad, Manolo, sobre todo tener la voluntad de salir a flote.

Gracias, amigo.

Cariños.

Liliana G. dijo...

Creo que todos los cuentos, salvo los de fantasía (aunque muchas veces también), tienen una base real, Charly, la vida es una gran historia que nos regala estos momentos para poder desmenuzarlos en un relato.

Mucha gracias por tu énfasis :)

Besos. Buen fin de semana.

Liliana G. dijo...

Hola querida Antoñi, es un gusto encontrarte nuevamente en carrera. Mis palabras no son nada sino palabras, no las olvidarás, porque además de estar escritas, tenés la voluntad del recuerdo. De modo, que si te han servido de algo, te seguirán acompañando cuando las busques dentro tuyo...

¡Bienvenida nuevamente, querida amiga! :)

Un beso inmenso y excelente fin de semana.

Liliana G. dijo...

Esperemos estar atentos, para que cuando el pasado golpee, podamos atenderlo como se merece.

Muchas gracias, Juan, sos un cariño.

Un abrazo de oso.

Liliana G. dijo...

Es cierto, aunque a veces tenemos que buscar un poco dentro nuestro para dejarlo salir a la luz...

¡Gracias, Mistral!

Besos.

Duna dijo...

Muy bueno, y muy cierto Liliana.
Hasta que no nos descubrimos a nosotros mismos, pasamos al vida deambulando entre recuerdos y vivencias que no llegamos a interiorizar correctamente.
Amiga, aunque me repita, te digo que tus micros me encantan.
Muchos besos y cariños para ti.

Patricia 333 dijo...

cuando aún tenía esperanzas y le sobraba vida.


Esta parte de tu Poema llamo mi atención
Cuando Aun tenia esperanza y le sobraba la vida

Cuantas veces tenemos la esperanza de que algo llegara de que algo va a cambiar en nuestras vidas ... No se pero mis ojos se fijaron en esta parte

HERMOSO POEMA ... Un abarzo querida amiga

Kiki Nikon dijo...

Quizás sea por quedarse en esa eterna espera, que la mujer se olvidó de seguir viviendo. El reencuentro con ella misma le abrió los ojos al aquí y ahora...

¡Muy bueno! Me maravilla la forma en que has resumido en unos pocos renglones, una historia con tanto mensaje.

Cariños

Mar dijo...

Aliarse con el pasado para forjar el futuro... Quizás sea ese el secreto, sí...

Me encantó tu relato, Liliana.

Mil besos.

Rosa María dijo...

Amiga Liliana: Yo he llegado a la conclusión que no se debe de esperar nunca que otros te hagan sonreir, ya que esa decisión es altamente nuestra y debemos de conocer que tenemos muchas, pero muchas cosas por la que esbozar una risa o sonrisa; el mero hecho de respirar, estar y ser... son altamente la sonrisa del momento.
Mil abraciño y mi sonrisa para ti en éste momento,
Rosa María

Liliana G. dijo...

Así es, querida Duna, poder asimilarnos como seres cambiantes a través del tiempo, nos da la posibilidad de elaborar nuestro Yo interior y obrar en consecuencia. Si no nos encontramos a nosotros mismos, mal podremos encontrar nuestras virtudes y falencias.

Que te repitas, con tan bonitas palabras, para mí es un placer :)

Un besote gigante.

Liliana G. dijo...

Esa frase que te llamó la atención, Patricia, resume un poco la circunstancia de una persona que ha dejado pasar de largo dos cosas fundamentales en la vida: juventud y esperanza. Cuando se las tiene, no se las valora, cuando se las pierde, se las sufre.

Gracias por haber leído con atención este pequeño relato y por tu reflexión.

Besos y cariños.

Liliana G. dijo...

Sentarse a esperar que la vida nos provea, no es una opción, Kiki, lo importante es generar, en el diario transcurrir, las acciones que nos lleven al "encuentro" que tanto esperamos. Sentarnos a lamentar, no nos soluciona las carencias.

Muchas gracias, amiga.

Un abrazo grande.

Liliana G. dijo...

Yo creo que sí, Mar, muchos de nuestros problemas del presente son producto de no haber podido superar hechos del pasado, de modo que nos quedamos en esas frustraciones (muchas veces inconscientemente), lo que nos impide vivir plenamente el presente.

Gracias, amorosa :)

Muchos besos.

Liliana G. dijo...

Es verdad, Rosa María, vivir con una sonrisa a flor de labios, no depende de los demás sino de nosotros mismos y la buena predisposición que tengamos en encarar la vida.
Ver y disfrutar de las pequeñas grandes maravillas que nos ofrece nuestro cotidiano transcurrir, nos abre la puerta del buen humor y de la alegría.

Gracias, querida amiga, por el aporte de tu reflexión y tu cariño.

Besos y abrazos :)

Persis dijo...

Supongo que es algo que deseamos todas pero no es fácil conseguir... ella pudo... si no fue un milagro, podré yo también. ¡Gracias por compartir lo con nosotros! Besotes

Liliana G. dijo...

Jajajaja, esa es la actitud, Persis: creer que se puede, todo lo demás viene solo :)

Muchas gracias, amorosa.

Besotes.

**Andrea** dijo...

Nosotros mismos creamos la soledad, por eso le tememos, también tenemos al alcance de la mano poder reconciliarnos con el pasado y revertirla.
Excelente relato, Lili.

Besos.

Liliana G. dijo...

Es cierto, Andrea, lo que nosotros generamos dentro nuestro, es lo que nosotros podemos remediar si tenemos voluntad para hacerlo...

Gracias, amiga :)

Besos y cariños.

Linus dijo...

Cancelar deudas con el pasado es hacer las pases con el presente. Tú lo dices de una forma que no admite discusiones, con la sencillez de las palabras sin ornamentos, así es como llega tu mensaje...

Felicitaciones, sí que eres buena. ¿Te lo he dicho?

Besos

Marcos dijo...

Estupendo relato, Lili, donde lo concreto se da la mano con los sentimientos y se funden para pactar un futuro.

Besos, amiga, es un placer leerte, como siempre.

Alma Mateos Taborda dijo...

Un magnífico relato escrito y pensado con mucho estilo. Me encantó! Felicitaciones! Un abrazo.

Liliana G. dijo...

Las cosas más complejas se pueden decir de la forma más simple, la ornamentación de un escrito no determina su excelencia :)

Muchas gracias, Linus :)

Cariños.

Liliana G. dijo...

Recién cuando el pasado se "siente", es que se puede vivir el presente para forjar el futuro...

¡Gracias, Marcos!

Besotes.

Liliana G. dijo...

Gracias, querida Alma, el mejor estilo es el que surge de la espontaneidad de los sentimientos... todo un halago el tuyo.

Besos y abrazos :)