miércoles, 2 de marzo de 2011

¡ÁNIMO!


Pase por la fila de la izquierda por favor, allí le cobrarán. La de la derecha es únicamente para los familiares y amigos del director general, directores de área, gerentes, subgerentes, secretarios, administrativos y personal de maestranza de la Institución, además, allí no se cobra sino que se paga. De modo que vaya hacia donde le indico y dígale al cajero que viene a pagar su derecho de piso, ya ve que hay muy pocas personas delante de usted. Algunas abandonaron la fila por cansancio, otras, murieron en el intento, espero que usted aguante con estoicismo, quizá llegue…

58 comentarios:

Marcos dijo...

Ni más ni menos, no hay quien se salve de pagar su derecho de piso, más aún cuando hay acomodaticios por delante.
La ironía del cuento es a la medida de la realidad, excelente!!!

Besos, Lilita.

Uka. dijo...

No se libra ni Dios,diría un amigo mío...
Y qué verdad lo de hacer cola para todo...sobre todo y encima!
Para pagar por derechos...
Muy bueno.
Un beso.

Marymar dijo...

Claaaaaaaaro... los acomodados primero, los otros a la cola, y encima para pagar. Y cuando se paga derecho de piso, pufffff, hay que estar bien preparado para ello.
¡Qué gran verdad! Buenísimo el cuento. Besos

MAJECARMU dijo...

El mundo enfrentado...la riqueza y la pobreza.El hombre es un lobo para el hombre,armado de los pies a la cabeza,como un monstruo,sin compasión,generosidad,ni justicia...
Mi gratitud por este relato,cuya síntesis duele e intensifica la realidad,amiga.
Mi abrazo y mi ánimo,porque es duro escribirlo...¿verdad?
M.Jesús

Dyhego dijo...

El caso es pagar por algo.
Salu2.

Mary dijo...

Hay tantas colas izquierdas que hacer,que cuando algún día podamos estar en la derecha será tarde.

Bueniiiiiiiisimo Lili ¡!

chuic.

PATSY dijo...

Genial!!! En pocas palabras dijiste lo que todos pensamos, y por supuesto, con estilo. La realidad se nos vino encima para que la tengamos bien presente.

Besoooooos

MariCarmen dijo...

Excelente descripcion de nuestra realidad burocrata Suramericana o tercer mundista, como algunos nos llaman!
Triste pero acertada, y ademas con implicito humor cotidiano. Me encanta la satira y la forma como bien te expresas.

Un abrasote amiga!....disculpa la falta de acentos.

iglesiasoviedo dijo...

Veo que ya conoces la mecánica en este país de los derechos, apagar primero y luego ya veremos cuantos derechos tienes.
Un abrazo.

Liliana G. dijo...

Los acomodados son los que impiden que el resto llegue, y en cuanto al derecho de piso... la historia se repite una y otra vez. Como para que el cuento no resulte irónico :)

Gracias, Marcos.

Besos.

Liliana G. dijo...

Por aquí también se utiliza esa frase, UKA, y no es para menos, tanto abuso cansa a cualquiera...

Muchas gracias.

Un beso.

Liliana G. dijo...

Es lo de siempre, Marymar. Ponerle un poco de humor a algo tan exasperante, por lo menos nos arranca una sonrisa :)

Gracias, amorosa.

Besos.

Liliana G. dijo...

Es verdad, M. Jesús, somos nuestros propios predadores, es justamente esto lo que quiero denunciar desde este microrrelato, un poco en serio y otro poco en chiste.

Escribirlo no es duro, querida amiga, duro es sufrirlo...

Muchísimas gracias, como siempre, tu lectura es sumamente atinada.

Un beso grande y muy buen fin de semana.

Liliana G. dijo...

Según parece, Dyhego, el caso es pagar por todo, a ver si alguien regala algo...

Besotes.

Liliana G. dijo...

Esperemos llegar a tiempo, Marita, es que tanta burocracia y tantas desigualdades me enferman.
Imaginate si a mí me mandan a hacer la cola de al izquierda y para colmo se me cuela un acomodado... allí mismo armo una marimorena que ni te cuento :))

Gracias, reina.

Besotes gigantes. Chuic.

Liliana G. dijo...

Es que la realidad se nos viene encima nos guste o no, Patri, y muchas veces hasta nos aplasta. Ponerle un poco de humor calma los ánimos :)

Gracias mil.

Besos.

Liliana G. dijo...

MariCarmen, no sé si esto es propio de nuestra realidad sudamericana o si por el contrario está generalizado en todas las sociedades. Por los comentarios que leo y escucho, pareciera que no somos los únicos que sufrimos estas iniquidades.

La ironía está para eso, para divertirnos de lo complejo :)

Gracias, querida amiga.

Besotes y buen fin de semana.

Liliana G. dijo...

¿De este país? De todos los países, José Manuel. Como le decía a MariCarmen, ya no hay frontera para los derechos vulnerados...

Un fuerte abrazo.

esteban lob dijo...

Menos mal, querida Liliana, que debido a las ventajas de Internet, podemos pagar muchas veces sin hacer las filas interminables de otrora.
Muchos de nuestros abuelos y los bisabuelos no se lo soñaban.


Cariños.

Mar dijo...

Es tan duro que... me has hecho reír... Ya se sabe que, entre lo trágico y lo cómico solo hay un paso... Pues, Lili, me hiciste reír... pero es por la gran verdad y por lo bien escrito que está... que no soy malilla.

Besos, guapa. Muchos.

Juan Sin Nombre dijo...

Tanta ironía bien utilizada, también me hizo esbozar una sonrisa. ¡Muy bueno!
Das para todo, Liliana.

Besos

Liliana G. dijo...

Es verdad, Esteban, aunque de los acomodados no se salva nadie, y si es para pagar derecho de piso, el trámite es personal, jajajaja

Gracias, querido amigo.

Besos.

P.D.: No me imagino a mi abuela pagando la luz por Internet ;)

Liliana G. dijo...

Pero Mar... a mí me encanta que te haga reír, esa es la finalidad de la ironía, que nos riamos de las cosas que son para llorar. Es la única forma de afrontar circunstancias amargas :)

¡Mil gracias, dulce!

Besos.

P.D.: Yo sí soy malilla, jajajaja

Liliana G. dijo...

Estamos aquí reunidos... para compartir una sonrisa ¿no es hermoso?

Gracias, Juan, estoy encantada de que así sea :)

Besotes.

Abuela Ciber dijo...

Tal cual, muchos pagan para que pocos vivian como reyes.

Cariños

Charly T. dijo...

Entre la burocracia y el acomodo, lograr acercarse a la meta es todo un castigo. Muy buen trabajo, Liliana, pocas palabras, mucho contenido. El remate "quizá llegue..." me produjo escalofríos de tan real que es.

Un beso.

Balovega dijo...

Bella noche..

Un gusto venir a leerte y disfrutar de tu bella entrada… buen lunes y semana..

Abrazos

**Andrea** dijo...

Este cuento es una denuncia social hecha con clase, con toda la magistral clase que tiene tu forma de escribir, que no es otra que tu forma de ser: GENIAL.

Besos y buen finde largo, Lili.

Liliana G. dijo...

Y para colmo, Abue, es que es algo que viene desde siempre, parece que es algo dificilísimo de cambiar.

Muchos cariños, Abue, y gracias por estar.

Liliana G. dijo...

Es la vida en sociedad, Charly, no hay que devanarse mucho la cabeza para ver lo que pasa alrededor nuestro. Se podrían escribir tantos cuentos que no cabrían en el mundo :)

Gracias, amigo.

Besotes.

Liliana G. dijo...

Muchas gracias, Balo. Que también tu semana sea espléndida :)

Besos.

Liliana G. dijo...

Si podemos denunciar, denunciemos de cualquier forma, Andrea, el caso es no ser indiferentes ante la injusticia. ¿Verdad?

Gracias, amiga.

Besotes.

Linus dijo...

Que en todas partes cuecen habas no es novedad, lo maravilloso es cómo cocinas tú tus estupendos cuentos. Eres una gran escritora, Liliana.

Besos.

Liliana G. dijo...

Es verdad lo de las habas, Linus, la globalización siempre fue un hecho y no nos dábamos cuenta :)

¡Muchas gracias!

Un beso grande.

Kiki Nikon dijo...

Nada más real... ¡Genial! Te superás, Lili.

¡Feliz Día de la Mujer!

Besos.

apm dijo...

Un micro ácido Lili, pero, así es, real como la vida misma... es aquello de los refranillos de mi abuela: "si no tienes padrino, no te bautizas", y, eh voilà, unos a la cola a pagar y pagar y pagar, y otros -los apadrinados- sin cola y cobrando ¿en Argentina es como en España, con tantisimo enchufado que solo pone la manita? (los familiares y amiguetes del D.G., los Directores de área, los Gerentes, los Subgerentes, los Secretarios Generales, los Vicesecretarios, los Coordinadores Generales, los Consejeros, los Asesores Técnicos... etc)
Fina ironía para un estupendo micro, Lili

Mil besitos gordotes

MAJECARMU dijo...

Liliana,también te felicito en este día de la mujer trabajadora,me consta que lo eres en muchas facetas.
Te dejo mi abrazo inmenso y mi ánimo siempre.
M.Jesús

Liliana G. dijo...

Todo lo que escribimos, Kiki, es parte de la vida. Inventamos los personajes y cambiamos los lugares, pero las situaciones siempre tienen el lugar común de la realidad...

Muchas gracias por tu entusiasta comentario :)

Besos.

Liliana G. dijo...

Claro, apm, Argentina, en ese sentido es tan del "primer mundo" como cualquier pais europeo, y más aún. Cuando se trata de "avivarse", es decir, saltearse los pasos convencionales y dejar al resto patitieso, aquí sobran los masters. El refranillo de tu abuela "si no tienes padrino, no te bautizas", me da la pauta de que esto sucedía desde el tiempo de los tiempos, aquí, allá y más allá también...

Gracias, amorosa.

Besotes.

Liliana G. dijo...

Muchísimas gracias, M. Jesús, y como digo desde el alma, que lo sea para todas las mujeres, ayer, hoy, mañana y todos los días de todos los años :)

Un beso enorme, querida amiga.

Rodolfo Cuevas dijo...

Saludo, mi muy estimada Liliana:
¡Estremecedor el relato, eh! Muy ciertamente, así de difícil y peliaguda se está tornando la vida. Que Dios nos coja confesados, si en verdad las confesiones poseen algún valor...
Abrazos muuuy tiernoooos para ti, hermana querida.

Melody Paz dijo...

Ayyy que cruel verdad, el maldito derecho de piso, si lo habré padecido!
Besotessss maestra!

Epístola Gutierrez dijo...

Ayyyy, lo malo es que se vuelve y se vuelve a esa ventanilla. Nadie se salva...
Un beso, buen fin de semana.

Liliana G. dijo...

Así es de peliaguda la vida, Rodolfo, pero creo que siempre lo fue, la historia nos da cuenta de los descalabros que hemos cometido y... ¡no aprendemos!

Muchas gracias, querido amigo.

Un beso y un abrazo muy grandes.

Liliana G. dijo...

¿Y quién no ha sufrido el famoso "derecho de piso"? Si hay alguno que venga y nos cuente :)

Gracias, Melody. Un beso gigante amorosa.

Liliana G. dijo...

Así es Epístola, lo dicho, nadie se salva... a menos que tu padre, tu tío o tu cuñado sean los dueños del lugar :))

¡Bienvenida a Cuentos! Te dejo la puerta abierta para que vuelvas cuando quieras.

Un beso grande.

Patricia 333 dijo...

Hola mi querida Lili , vengo a visitarte si, si , si que soy mal amiga porque vengo poco pero no me olvido de ti, Acá en México no nos salvamos , no se si el pagar por el piso es el Predial , nosotros tenemos que pagar $$$$ mucho dinero cada año por ser dueños de nuestra propia casa ....

Te recuerdo siempre Lili

Besos Mexicanos

Liliana G. dijo...

¡Hola Patricia! No digas eso, las cuestiones de tiempo no las manejamos siempre nosotros, a veces es el tiempo que nos juega en contra. Si fuera por eso, yo tendría que ser mala con muchísima gente :)
Siempre, siempre, serás bienvenida.

Gracias, de todo corazón.

Un beso grande.

AiRaMeR dijo...

Nos toca a tantos estar en la fila de la izquierda... creo que el día que nos toque estar en la de la derecha será demasiado tarde para llegar hasta la ventanilla...

un beso muy fuerteeeeeeeeeeeeee

Liliana G. dijo...

Esperemos que no, Airamer, por eso el título del cuento dice "¡Ánimo!", que es lo que tenemos que tener para llegar a esa ventanilla de privilegiados...

¡Gracias!

Otro besote para vos, amorosa :)

Rosalía dijo...

GENIAL!

Refleja muy bien el funcionamiento de este país,muchos con privilejios y pocos para pagar,

¡FELICIDADES M ENCANTA.

saludines.
Rosalía.

Liliana G. dijo...

Bien dice el refrán que en todas partes se cuecen habas, de esto nadie se salva...

Gracias, Rosalía.

Muchos cariños.

//elojodelhuracan// dijo...

Nunca pasé por la fila de la derecha, evidentemente ese "privilegio" está reservado a un puñado de inútiles. Prefiero seguir haciendo la fila de la izquierda, la honesta. Excelente mensaje, Lili.

Un beso.

Liliana G. dijo...

Excelente mensaje el tuyo, Jorge, tu comentario habla a las claras sobre la verdadera ética.

Mil gracias.

Besos.

Antonio Misas dijo...

Siempre hubo clases, distinción y burocracia. Cambian los burocratas y los componentes de las filas pero el sistema permanece.

Muy bueno Liliana,

Besos

Liliana G. dijo...

Un sistema perverso, desde luego. Lo impresionante es que este sistema no reconoce fronteras de lugar y de tiempo, permaneciendo incólume.

Gracias, Antonio.

Besos.

Cinarizina dijo...

Hola Liliana, excelente relato...me metí en el personaje y recordé las largas filas, ese mal endémico del que no se salva nadie...bueno, a excepción de los más vivos, los jefes...Un placer visitar tu espacio, recibe mi afecto sincero.

Liliana G. dijo...

Hola Cina, mil disculpas amiga, recién veo tu comentario, por eso recién te contesto. Me da muchísimo gusto comprobar que te has dado una vueltita por estos textos que publiqué hace un tiempo.

Bien lo has dicho, Cina, las largas colas para "todo", son un mal endémico, en esta oportunidad, les ha tocado el turno, de por lo menos, ponerles un poco de humor :)

¡Muchas gracias!

Un gran cariño.