sábado, 13 de marzo de 2010

SÓLO POR MÍ

Aquí vinimos a descansar, dije sin mucha convicción a Eduardo, aunque sabía que en cualquier momento sonaría el móvil y él saldría disparado como siempre. Había aceptado casarme con un médico sabiendo que esto pasaría.

A principio me desesperaban esas interrupciones casi continuas, en cualquier momento del día o de la noche, luego comencé a amoldarme a esa vida de sobresaltos, pero ahora, después de tantos años, me gustaría que pudiéramos descansar juntos sin que nadie se interponga…

Eduardo me mira con la comprensión dibujada en sus ojos, arroja el móvil tan lejos que cae al mar. Desde esas profundidades mudas me llegan los ecos de aquellos que llorarán por mi culpa.

38 comentarios:

Nirvana dijo...

A veces hay que optar por decisiones drásticas, o la profesión o la pareja, pero siempre queda la incertidumbre de lo que podría haber sido.
Eso sí, en este caso, Eduardo es una dulzura...

Muy buen cuento, Lili.

Besos

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

En pocas palabras, transformas una estupenda historia
buen domingo querida amiga

Mary dijo...

Todo tiene su momento,en este caso el momento del movil caducó, ahora es el de ellos.

Pocas palabras pero con mucho sentido.

Un beso liliana!!!!

TKM.

Duna dijo...

Liliana, hay momentos que quedar en silencio, es lo mejor.
Estupenda tu historia.
Besos amiga

Rodolfo Cuevas dijo...

Liliana:
Muy aleccionadora esta historia. Ciertamente, los momentos de uno no pueden ser los de otro. Los campesinos de mi país dicen: «Para que se salve uno, tienen que joderse otros», y, en verdad, así de trágica es la vida...
Besos y abrazos fraternos hermana querida.

Charly T. dijo...

Un maravilloso mensaje de amor, donde hay lugar para los dos, no hay culpa en ello, sino entrega.

Besos, Lilita, tus cuentos siempre son pensantes.

Rosario dijo...

Muy bonito Liliana, es estupendo poder atesorar momentos... y tú has dibujado un microrrelato maravilloso.

apm dijo...

Ay que bonito lili... que bonitoooo!!!, un microrrelato precioso, de veras. Es una historia que desde luego se repite y se repite: la dicotomía entre el trabajo y la pareja y los tiempos dedicados a una y otra... pero lo que más me gusta de esta historia tuya es el final, ese sentimiento de culpa de ella cuando finalmente Eduardo tira el movil al agua, y oye los ecos de aquellos que llorarán... !!!preciosisimo!!!
Me ha encantao Lili, me ha superencantao, genialísimo tu micro

Un besote de los gordos y sonoros

Juan Sin Nombre dijo...

Hay que aprender a convivir con una profesión demandante, pero siempre debe haber un lugar especial para la familia, estas dos cosas no pueden ser antagónicas sino complementarias.

Estupendo cuento. Breve y reflexivo.

Cariños

Liliana G. dijo...

Yo creo que se pueden conciliar posiciones con un poco de buena voluntad, Nirvana, no es bueno sacrificar ninguna de las dos cosas...

Gracias :)

Besos

Liliana G. dijo...

Muchas gracias, Mª. Ángeles...

Besos y cariños :)

Liliana G. dijo...

Es cierto Marita, quién se va a acordar del móvil... Cuando es el momento del amor y de la familia, el móvil no debe existir :)

¡Gracias, reina!

Besotes.

Liliana G. dijo...

Claro, Duna, pienso lo mismo, aunque por aquí se dice también que "el que calla, otorga"... ¿Será cierto? :)

Un cariño grande.

Liliana G. dijo...

Creo que habría que ceder un poco de cada parte, Rodolfo, más aún en una pareja, caso contrario la convivencia se hace difícil...

Gracias mi querido hermano.

Un beso inmenso.

Liliana G. dijo...

Claro, Charly, tiene que haber lugar para los dos. Seguramente es difícil, pero si no se intenta, no se gana. De culpas, nada.

Muchas gracias.

Un abrazo de oso :)

Liliana G. dijo...

Gracias, Rosario... muchas veces cuando comienzo a escribir las historias se escriben solas y terminan sorprendiéndome a mí :)

Un inmenso cariño.

Liliana G. dijo...

Sos estupendérrima, apm, no me cansaré de decirlo...

Gracias por tanto cariño y tanto apoyo, querida amiga.

Besotes de todos los tamaños :)

Liliana G. dijo...

Estoy totalmente de acuerdo con vos, Juan Sin Nombre, aunque en la práctica no siempre es así lamentablemente. Sería genial que lo fuera.

¡Gracias!

Muchos cariños.

moderato_Dos_josef dijo...

Dedicada la profesiónde médico. Para quienes la llevan en la sangre no hay profesión más hermosa.
Un placer visitarte.
Un abrazo.

MAJECARMU dijo...

En la vida siempre hemos de elegir,todo no se puede hacer a la vez..Y los que lloran,también han de comprender y fortalecerse interiormente.

Interesante historia,y lógica la preocupación de la protagonista,que tiene la comprensión de Eduardo.

Mi felicitación y mi abrazo,Liliana.
M.Jesús

Liliana G. dijo...

Mucho, Moderato, como bien decís hay que llevarla en la sangre... como todas las profesiones.

Gracias por tu visita, bienvenido.

Cariños

Liliana G. dijo...

Tomar decisiones nunca es fácil, no quisiera estar en los zapatos de la protagonista... siempre me pregunté qué tipo de vida sacrificada hacen l@s médic@s y sus familias...

Gracias M. Jesús.

Un beso grande.

Kiki Nikon dijo...

Me gusta tu relato, es parte de la vida misma. Muy buen mensaje.
Cariños.

Marcos dijo...

Lo profesional y lo personal, muchas veces confrontan y no se llevan, todo depende de la flexibilidad de la pareja.
Me encantó tu cuento, Lili, siempre te las ingeniás para dejar una puerta abierta a la reflexión.

Un beso.

Liliana G. dijo...

Gracias, Kiki, todos los relatos son parte de la vida misma, para escribir debemos inspirarnos en ella, por más que la historia sea ficticia... ¿Lo es?

Un cariño.

Liliana G. dijo...

La confrontación de lo profesional con lo personal es un gran tema de debate, y supongo que habrá tantas opiniones como personas lo hablen de él. Sí, Marcos, estoy de acuerdo en eso...

Un cuento, si no incita aunque sea, mínimamente a la reflexión, es porque le falta vida...

Gracias, amigo.

Besos.

María dijo...

Hola, Liliana, cielo:

Pues me ha venido muy bien que me dijeras que desde aquí puedo entrar al blog de princesa, porque de esta forma, he conocido éste blog, que no lo conocía, asi que te lo agradezco.

Un bonito relato, la verdad es que no me gustaría ser médico, creo que es un profesión un tanto sacrificada, y que de ellos depende muchas vidas.

Voy a ver si veo el enlace para poder entrar en su blog.

Un besazo y mil gracias.

Liliana G. dijo...

¡Hola, América! Bienvenida a este rinconcito :)

Para serte franca, a mí tampoco me gustaría ser médico, ni casarme con uno, jajajaja

Entré de casualidad en el blog de Princesa, de tanto insistir, se me ocurrió intentar por este enlace, de otra manera, era imposible.

Gracias por estar siempre, América.

Un besote.

**Andrea** dijo...

Breve, ameno, dice lo que tiene que decir sin adornos innecesarios. Además es reflexivo...
Me encantó Lili.

Besos

Liliana G. dijo...

Muchas gracias, Andrea, es reconfortante saberlo y me empuja a seguir adelante.

Un beso grande.

Norma Ruiz dijo...

Liliana:
en toda relación, incluso en la profesional, debe haber una mediación o conciliación. para poder disfrutar lo personal.
de lo contrario sería una confrontación en toda relación de pareja.
se puede convivir armoniosamente-
tu relato Lili magistral.
besos enormes

Linus dijo...

Muy buen relato, Liliana, varios son los mensajes velados que nos regalas y que son para tener en cuenta. Dices mucho en muy pocas palabras.

Mis cariños a ti.

maria de la luz mayorga morales dijo...

Liliana,un gran relato,breve y directo,escrito con maestría.

Recibe un abrazo con cariño en este fin de semana.

Liliana G. dijo...

Es cierto, Norma, es eso justamente lo que me movió a escribir este microrrelato, las viscisitudes que conforman estos vínculos familiares-profesionales.

Gracias, Normita.

Un beso grande.

Liliana G. dijo...

Muchas gracias, Linus, mi mayor homenaje es que se comprendan esos significados velados. Es bueno saber que a pesar de la brevedad, los cuentos generan alguna reflexión.

Muchos cariños.

Liliana G. dijo...

¡Gracias, María de la Luz! A veces no se necesitan tantos renglones para decir las cosas. Por aquí se dice justamente "a buen entendedor, pocas palabras..."

Un beso grande y feliz fin de semana.

disancor dijo...

Te deseo un feliz fin de semana.
Un saludo.

Liliana G. dijo...

También para vos, disancor, que tu fin de semana sea estupenda.

Gracias por tu visita.

Cariños.