jueves, 2 de septiembre de 2010

ELLA, LA OTRA

Era bellísima, tanto, que vivía pendiente del tiempo, temiendo que arruinara su razón de vivir. Pero ese tirano que no reconoce la belleza de la fealdad ni la juventud de la vejez, siguió su camino implacable.

Cuando los potes de crema ya no pudieron disimular sus arrugas, la mujer se vio impelida a requerir el auxilio del bisturí para hacerlas desaparecer. Durante un tiempo su rostro daba fe de la cirugía, cumpliendo su cometido, pero indefectiblemente volvían a aparecer.

En su obsesión, vivía frente al espejo, y cuando no, sobre una camilla que la esperaba para el nuevo “retoque”. A simple vista parecía tan bella como siempre, pero en su interior no había medicina que surtiera efecto, el deterioro estaba en marcha.

Aquella mañana, cuando se miró por enésima vez en el espejo, perpleja, no se reconoció. La mujer de la imagen preguntó:
-¿Quién eres?
-Tú -respondió la otra, la extraña.

46 comentarios:

BARCELONA, (NO LO OLVIDES) dijo...

Mucho preocuparse por la belleza,por la funda que esconde la verdadera belleza y que en ocasiones desde bien joven ya esta podrida...ese es otro tipo de belleza y no necesita bisturis.

desde luego que invita a la reflexion¡!...( este es el mismo comentario que puse en otro lugar),sigo pensando lo mismo.

Este relato tambien me gustó mucho.


Un besazo Liliana,:O)

Liliana G. dijo...

No hay bisturíes que detengan el paso de los años, además, la juventud se lleva adentro, el que vive pendiente de una arruga, no vive...

Gracias mil, "BARCELONA, (NO LO OLVIDES)", te aseguro que no lo olvidaré :))

Un besazo reina.

Juan Sin Nombre dijo...

La apariencia es sólo eso, un estado transitorio que nos debe servir como experiencia y no como fetiche.
Este relato pinta con crudeza, una obsesión que lleva al desconcierto.
Muy bueno, el dejar de ser, por ser, es no ser...
Besos, Li.

caminante dijo...

Suscribo cada palabra de tu comentario.
Un beso

Alís dijo...

Al tiempo no se le puede ganar.
Triste vejez la de quienes en lugar de cuidar su espíritu sólo miman su belleza de juventud.

Besos

Rodolfo Cuevas dijo...

Saludo, mi querida Lili:
¡Vaya paradoja existencial ésta! Nadie puede luchar con éxito en contra del paso implacable del tiempo , pues al final caerá vencido por ese tan implacable enemigo...
Otra cosa, vemos personajes con muchos afeites en el rostro y su alma está más arrugada que una pasa.
Debemos aprender a vivir la vida por etapas: Niñez durante la niñez, juventud en la juventud y vejez durante la vejez.
¡Vaya paradoja!
Besos y abrazos, querida Hermana del Sur.

Mar dijo...

La eterna lucha contra el tiempo a través de operaciones quirúrgicas...

El culto a la belleza...

¿Cuántas adictas a este tipo de operaciones habrán?... (Bueno, no sé por qué hablo en femenino. Ahora mismo me vinieron de golpe a la mente varios famosos "masculinos").

Buen relato que hace reflexionar. Me gustó mucho como lo planteaste, Liliana.

Un beso muy grande, cielo.

Patricia 333 dijo...

No hay bisturíes que detengan el paso de los años

Que tremendo y pensar que hay muchas personas que asi viven ,solo preocupandose por lo exterior

Mi cariño de siempre para TI querida Lili

EL MAR...SIEMPRE EL MAR dijo...

Desde unos de lo blog que mas admiro...llego hasta ti con el deseo de saber y me encuentro con este espacio donde parece ser que leer es algo asi como una reconfortante ilusión. He leido unas cuantas entradas y la verdad es que me encantaron.En una de ella una carcajada acompañó el final de una de esas lecturas.
Me permites quedarme cerquita para seguir deleitandome...? Gracias.

Mi mejor sonrisa para ti

Liliana G. dijo...

Muy bueno tu comentario, Juan, estoy totalmente de acuerdo, querer ser lo que no somos nos convierte en extraños frente a nosotros mismos.

Gracias, amigo.

Besos.

Liliana G. dijo...

Muchas gracias, Caminante, me da mucho gusto volver a encontrarte :)

Un beso.

Liliana G. dijo...

Así es, Alís, yo diría su "falsa belleza de juventud"... Lo que cuenta es vivir cada minuto dando gracias a lo que llevamos adentro, mucho más allá de las apariencias.

Gracias, amiga.

Besos.

Liliana G. dijo...

¡Hola, Rodolfo! Yo no digo que nos dejemos estar con respecto a la apariencia, pero una cosa muy distinta, es vivir de ella.
Resulta hasta penoso ver la belleza exterior, cuando a través de ella se trasluce esa "pasa" que algunos llevan dentro.
Aceptar el paso del tiempo es un signo de sabiduría.

Gracias, querido amigo.

Un beso muy grande.

Liliana G. dijo...

Vos lo has dicho, Mar ¿Cuántos adictos habrá? Hoy en día no hay sexo que se distinga en el culto desmedido a la belleza.
Todo en su justa medida, resulta razonable, todo exceso empalaga ;)

Gracias, amorosa.

Besos y cariños.

Liliana G. dijo...

Hola, Patri. Sí, creo que es tremendo, porque tratar de mantener un imposible debe ser, además de una ardua tarea, un esfuerzo inútil.
Supongo que quienes sigan esta línea deben ser unas pobres personas.

Gracias, querida amiga.

Un besote.

Liliana G. dijo...

No sólo te lo permito, EL MAR...SIEMPRE EL MAR, sino que te lo agradezco de todo corazón...

¡Bienvenido!

Si has venido de uno de tus blogs favoritos, quiere decir que compartimos los gustos...

Muchas gracias por estar.

Besos.

(Me imagino cuál de todos los cuentos te ha arrancado una carcajada :)

Charly T. dijo...

Cuando alguien se siente un extraño ante sí mismo, es porque algo está pasando. Si el "yo" interior no reconoce su cuerpo difícilmente lo pueda recuperar a través de cremas y cirugías.
Excelente cuento, Liliana, siempre con la reflexión prendida a los renglones. Me gustó mucho el remate.

Besos, amiga.

Barbara Himmel dijo...

...muy bueno tu micro como siempre..y Charly tiene razón..cuando alguien se desconoce ..algo está pasando!!,pero es en si su muerte interior!!,a mi me vino a la bcabeza en realidad dos cosas,una el texto de E.Dickinson.."la belleza y la muerte"",pero también me sobrevino la belleza de la mano de la vanidad!...
te dejo un beso y que pases buen finde
Bárbara

Liliana G. dijo...

Creo que lo que pasa, Charly, es que el inconformismo ha ganado una batalla para una causa inútil: perpetuarse en el tiempo no es una opción.

Muchas gracias, querido amigo.

Besotes.

Liliana G. dijo...

Yo también creo que Charly tiene razón, Bárbara, cada quien mantiene su pelea consigo mismo de la única manera que puede y sabe.

Muchas gracias por tu calidez y calidad, querida amiga.

Besos y cariños. Buen finde.

Nirvana dijo...

Mirarse al espejo y encontrar a otra persona, debe ser uno de los golpes más contundentes de la vida, esos que demuestran que el "reflejo" no lo es todo.
Me encantó, como todos tus cuentos, llevando la realidad de paseo por tu blog.

Un beso grande, Lili.

Antonio Misas dijo...

De vertigo, de miedo. Impresionante con la sencillez que abordas lo terrorífico. La mente, el espejo y la extraña. Permiteme que diga; "acojonante".

Besos Liliana.

Marcos dijo...

La realidad que golpea como un cachetazo y un cuento que no le perdona ni una línea...
El final, impactante, es digno de este cuento y de tu maravillosa fluidez a la hora de escribir.
Muy bueno, Liliana.

Besos.

Liliana G. dijo...

Yo creo que el golpe más contundente que podemos acusar, es no reconocer nuestros límites, eso hace que todo lo que venga detrás, resulte agobiante...

Gracias, Patri :)

Otros besos para vos.

Liliana G. dijo...

¡Hola, Antonio! La verdad es que ni yo lo había pensado de esa manera, tu síntesis es la mejor interpretación de mi síntesis.
Además, "acojonante", me encanta... :)

¡Muchas gracias!

Besos y cariños.

Liliana G. dijo...

Un cuento no debe perdonar a la realidad por más que esta sea dura, antes bien debe darle la chance de poner de manifiesto algo que se podría remediar mediante la reflexión.

Gracias, Marcos.

Besos.

//elojodelhuracan// dijo...

Un tema urticante, desarrollado en forma impecable en poquísimos renglones. Somos extraños frente al espejo y frente a nosotros mismos. Y mientras no miremos dentro nuestro, lo seguiremos siendo.
Ese final me pareció brillante.
-Besos-

MAJECARMU dijo...

Liliana,vuelvo poquito a poco...Y como siempre me sorprendes con tu profundidad y tu claridad.
Hemos de cuidar el espíritu para sentir la plenitud y la paz,porque si sólo cuidamos el cuerpo nos convertimos en monstruos a merced de la materia..QUÉ BIEN NOS LO MUESTRAS CON LA IMAGEN Y LA PALABRA...!!
Pronto volveré.Te dejo mi felicitación, mi abrazo y mi ánimo por supuesto,amiga.
M.Jesús

gaviota dijo...

no somo snadie sin el otro o l aotra es el reflejo de nuestras almas me encanto besitos gaviota

Liliana G. dijo...

Coincido plenamente, "elojodelhuracan", somos extraños mientras no hagamos nada por conocernos a nosotros mismos...

Muchas gracias, amigo.

Besos.

Liliana G. dijo...

¡Bienvenida nuevamente M. Jesús! Me ha dado una gran alegría encontrarte.
Con mis cuentos, no hago más que mostrar, aunque sea mínimamente, cada una de las caras con que se nos presenta la realidad. Me gusta reflexionar y arrancar una reflexión de quien me lee.
¡Gracias!

Un beso grande.

Liliana G. dijo...

Es verdad, Gaviota, los otros son nuestros espejos y en ellos debemos mirarnos para encontrarnos a nostros mismos...

Gracias, amiga :)

Besos y cariños.

RAFAEL LIZARAZO dijo...

Hola, Liliana:

Vanidad que solamente nos deja desilusiones y falsos rebotes en los espejos.

Abrazos.

esteban lob dijo...

Hola Liliana:

Muy cierta reflexión. De tanto bisturí, nuestras dulces enemigas terminan por ser otras.


Un beso.

El alegre "opinador" dijo...

Lo mejor es aceptar el paso del tiempo... Si no, no viviríamos. El cuento es muy sobrecogedor.
Besos.

MariCarmen dijo...

Interesante reflexión, la verdadera belleza es la que cultivamos en nuestro interior, esa no se marchita sino que la llevamos por siempre!

Un fuerte abrazo!

Kiki Nikon dijo...

La otra, la extraña, nunca supo todo lo que se perdió en el camino de la obsesión.
Genial tu relato, en pocas palabras todo un desarrollo.

Besos.

Liliana G. dijo...

Hola Rafael:
Es cierto, las vanidades sólo corrompen lo mejor de nosotros mismos...

Gracias, amigo.
Cariños.

Liliana G. dijo...

Si por lo menos fueran otras que valieran la pena, de adentro y de afuera, estrenar enemigas de vez en cuando no estaría mal :))

Gracias, querido Esteban.
Besos.

Liliana G. dijo...

Además no nos quedan muchas alternativas, Opi, si no lo aceptamos correrá igual, y para colmo nos haremos cada vez más inconformistas hasta que dejemos de apreciar lo que realmente vale un momento. Sí, pensándolo bien, creo que es sobrecogedor...

¡Muchas gracias!

Besotes :)

Liliana G. dijo...

Claro que sí, MariCarmen, la belleza interior es incólume al paso del tiempo y es la que demuestra quiénes somos realmente.

Muchas gracias, querida amiga.

Otro fuerte abrazo para vos :)

Liliana G. dijo...

Creo que si lo hubiera sabido, tal vez se hubiera ahorrado el trabajo de ser otra...

Gracias, Kiki.

Besos.

Linus dijo...

Impactante fluidez de conceptos en tan pocas líneas, es muy claro el camino de evolución que van tomando tus escritos.
Te superas, niña, tú no necesitas de afeites para ser un ángel.
Besos.

Liliana G. dijo...

Guau, mil gracias por tan bonito piropo, Linus :)

Todo el cariño que recibo de mis amigos es el que hace que mi empeño se multiplique...

Un beso.

Nirvana dijo...

Paso a releer tus cuentos (este y otros) y a dejarte un saludo de fin de semana maravilloso.
Cada vez me convenzo más que deberías publicar un libro.

Besotes.

Liliana G. dijo...

Gracias amiga, no puedo recibir mejor homenaje que tus relecturas :)

Besos y buen fin de semana.

(Ojalá que tu convencimiento por la publicación del libro, también sea el convencimiento de algún editor)