jueves, 19 de mayo de 2011

DE LOCOS

Me comienzan a invadir las sospechas, intuyo que hay algo raro detrás de todo esto.

Las consonantes se niegan a alinearse sobre el renglón y se amontonan al pie de la página, espantadas. Apenas tres o cuatro mayúsculas se han achicado tanto que parecen subíndices, y ni hablar de las vocales, corriendo de aquí para allá como tontas, salvo las “a” que están en contubernio con las “h” y se la pasan gritando: “aaaaaaaaaahhhhhh”.

Se niegan a formar palabras, oraciones, párrafos y… cuentos. Primero pensé que era un problema sindical. Sin embargo, me dicen, es por el honor.

jueves, 28 de abril de 2011

DESENFRENO

¿Por qué me mira así? No me lo diga, déjeme adivinarlo. Le deslumbra mi desnudez sin escrúpulos en la entrega absoluta de mi ser; el color arrebolado que me adorna, en el falso pudor que ofrezco sin reparos; mi tacto, caliente como un volcán en erupción de pasiones desatadas; mi aroma, que lo hace paladear, obsceno, con sólo pensarme cerca… Y además, mi sabor ¡ah, mi sabor! Es cuando me atrapa con sus labios lujuriosos y su lengua me recorre por completo, cuando doy de mí, el néctar más exquisito. ¿O alguna vez probó un bistec más apetitoso que el mío?

viernes, 15 de abril de 2011

DOS PALABRAS

El día en que la Tierra renació de sus propias cenizas y los hombres volvieron a pisar la superficie resquebrajada del suelo, ese día, comenzó la búsqueda. Una búsqueda que duró siglos, mientras las nuevas civilizaciones se afanaban en remover toneladas de escombros, escarbando bajo la tierra. Los historiadores querían una prueba de la existencia de la palabra escrita, sólo una para que dejara de ser leyenda.

Pero un día, casi por azar, un volumen maltrecho y apenas legible fue hallado entre los restos momificados de un hombre desconocido que lo había preservado en su abrazo postrero.

Como los sabios no podían entender aquellos signos, recurrieron al registro digital. La voz monocorde de la máquina leyó el título en varios idiomas: Voina i mir, La Guerre et la Paix, Guerra y Paz. Debajo un nombre extraño, “León Tolstoi”. Ese día fue memorable, habían descubierto dos palabras, una casi había acabado con el mundo, la otra, le había devuelto la vida.

miércoles, 6 de abril de 2011

UN DÍA DIFÍCIL

Con este amargor tan extraño en la boca, tratando de no vomitar el veneno que me embarga, me desplazo calladamente hacia la alcoba donde duerme Carlos, ajeno a las desventuras laborales de mi día.
Miro su rostro distendido, la barba que le puebla alguna arruga prematura pero que yo adoro; su perfume, mezcla de lima y hombre. Lo miro todo, lo siento todo. Mientras lo contemplo, la dulzura se apodera de mi boca, y metiéndome bajo las sábanas, dejo que se desparrame sobre nuestro lecho.

sábado, 26 de marzo de 2011

EL OCASO DE LAS BESTIAS

Caminé como un autómata entre los huesos humanos que yacían desparramados entre escombros y sangre seca. Mi visión se perdía más allá de aquel horizonte sin vida y sin futuro. No era como lo había soñado, ningún sueño que se precie podía desembocar en aquella pesadilla.

No recordaba el principio ni lo recuerdo ahora. El paso de los años no me permitió determinar la secuencia de los hechos. Aquí, solo como la una, pero sin reloj que lo atestigüe, apenas surgen de mi mente turbia atisbos de palabras incompletas que jalonaron el sendero de las guerras, luego vino la devastación y la ignominia de haber sobrevivido. ¿Para qué, Dios mío? ¿Dios? ¿Acaso el último hombre puede mantener la fe cuando no sirvió ni como esperanza? Quién sabe.

Los huesos ajenos crujen bajo mis pies. Sigo caminando a pesar de que ya no hay caminos ni huellas que perseguir. Sigo buscando la redención, mi utopía eterna.


Seleccionado Concurso ArtGerust, para su Antología de Ciencia Ficción

viernes, 11 de marzo de 2011

SOBRE LA NUCA


La escarcha cubría todas las superficies en aquella madrugada de invierno. En la calle no había ni un alma, salvo los semáforos que perdían el tiempo haciéndole guiños a nadie, y la estatua de la plaza, nívea de mármol y de hielo. Pero ellos no tenían alma. Un poco más allá, el túnel que unía el centro de la ciudad con los suburbios, se abría como una boca amenazante apenas iluminada por un farol de morondanga, tan miserable que ni siquiera inspiraba un tango.

Uno de los policías bajó del patrullero para estirar las piernas, la guardia nocturna era la peor. Le pareció escuchar un ruido. En aquel silencio los ecos se hacían gritos. Miró hacia la esquina, nada. Barrió con la mirada hasta la subida del puente, nada. Sintió el escalofrío del peligro y tuvo miedo. No era para menos, los fantasmas de sus muertos jamás dormían.

miércoles, 2 de marzo de 2011

¡ÁNIMO!


Pase por la fila de la izquierda por favor, allí le cobrarán. La de la derecha es únicamente para los familiares y amigos del director general, directores de área, gerentes, subgerentes, secretarios, administrativos y personal de maestranza de la Institución, además, allí no se cobra sino que se paga. De modo que vaya hacia donde le indico y dígale al cajero que viene a pagar su derecho de piso, ya ve que hay muy pocas personas delante de usted. Algunas abandonaron la fila por cansancio, otras, murieron en el intento, espero que usted aguante con estoicismo, quizá llegue…

sábado, 19 de febrero de 2011

LA CARTA

Sentado frente al monitor de la computadora, ensayó escribir una carta de amor. Las palabras pugnaban por trascender el frío plasma que les daba vida a través de un software sin sentimientos, simplemente porque el disco rígido era como un corazón de piedra, incapaz de crear una base de datos para prodigarle felicidad al hombre.
Lo intentó una, dos, tres veces… a la cuarta, se dio por vencido y apagó la máquina. Buscó papel y pluma, y recuperando su esencia, escribió la carta en un suspiro
.

Seleccionado mes de octubre 2010, "El Escritor Errante"

viernes, 11 de febrero de 2011

SABOR A MAR

Siempre había soñado con realizar un viaje de placer, de esos tan promocionados en los anuncios que permanentemente bombardeaban la pantalla de su televisor, donde mostraban espléndidas playas recortadas sobre la costa de islas paradisíacas.

Trabajó duro durante años para regalarse ese crucero a través del Caribe, tantos, que muchas veces prescindió del descanso sólo por ganar un peso más que lo acercara a sus ilusiones. Finalmente, ese día se hizo realidad. Con el pasaje en la mano y el corazón saltándole del pecho, se dispuso a viajar.

Estas imágenes le venían a la mente como si fueran parte de una película sobrecogedora. Y posiblemente lo fueran. El hombre, a duras penas tenía fuerzas para abrir los ojos quemados por el pertinaz sol del trópico. Hacía tres días que flotaba en el océano en un pequeño bote salvavidas. Tres días de la tragedia. Tres días de ilusiones rotas para siempre.


Cuento preseleccionado en el Concurso "El Escritor Errante" (2010)

martes, 1 de febrero de 2011

METAMORFOSIS

No sé por qué me torturo pensando en el mañana, por qué desato los nudos de mi vida intentando que el destino no me esquive como tantas veces lo ha hecho y yo sucumba como un insecto en la telaraña de mis miedos.

Nací para ser mariposa, lo sé, lo palpito. Pero hoy, que sólo soy la impronta de una oruga, me arrastro en la incertidumbre por la ausencia de mis alas. Y en la longitud del futuro donde se agazapan los sentimientos vagos que alberga mi alma herida, dejo grabada para siempre la magia que me precede en el singular infinito de mi yo apasionado.

¿Será acaso que el presente me ahoga con su imperfección de desencantos, escondiendo en el ocaso los colores de esa mariposa nonata? ¿O será que en mi inconsciencia he matado otros capullos, creyendo que los ayudaba a despojarse de su lastre de penas encontradas? ¿Seré yo el asesino encubierto, sempiterno y hostil que amaga con destruir los caminos que aún no han sido hollados por los pasos del tiempo?

¡Qué torpeza la mía! Creer que puedo detener las manecillas circundantes de mi reloj imaginario, cuando apenas puedo erigirme en la mínima lumbre de la vida, y así, perdida en los laberintos de voraces tic tac, muero impune de impulsos vanos. Ahora sé, que del vientre estéril de mi ignorancia no pariré orugas ni mariposas, pero sí el sortilegio de un sueño.